El fenómeno de estas fiestas se caracteriza porque todo el mes está repleto de actividades como las posadas, la cena navideña o de fin de año, donde nos liberamos de las restricciones alimenticias.
La ingesta excesiva de alimentos altos en calorías, así como también el consumo de bebidas con alcohol, nos pueden llevar a ganar hasta ocho kilos solo en la temporada navideña y además provocar cansancio, fatiga y somnolencia
Después de las fiestas decembrinas el objetivo no sólo debe ser bajar los kilos extra que has ganado, sino eliminar las toxinas y el malestar que tu cuerpo arrastra.
El día después de la última celebración tu estómago debe empezar a respirar. Dale poco, ligero y suave, y bebe muchos líquidos.
En cierto modo se está enfermo y tu estómago necesita un respiro, así que una dieta blanda es ideal: caldos vegetales, purés, arroz y pescado cocido, fruta y yogures. Sin grasas, con poca sal y mejor al vapor.
Puedes dedicar un día a depurar tu cuerpo comiendo sólo frutas, verduras, jugos naturales y mucha agua. Entre las frutas escoge uvas, piña, fresas, arándanos, papaya, naranja, limón o manzana, las más desintoxicantes. El apio y el hinojo son las verduras más depurativas, pero también te vendrán muy bien las zanahorias, acelgas, espinacas o puerros, bajísimas en calorías. Tómalas crudas o hervidas con una cucharadita de aceite de oliva.
Aprovecha este momento para empezar el año cambiando de una vez tu vida alimenticia:
- No sigas cualquier dieta: De ahora en adelante evita las “dietas milagro” y huye de las que te prometen perder diez kilos en un mes o tres kilos en dos días. Los perderás, pero tus hábitos seguirán siendo malos, y los volverás a recuperar.
- Tu plan dietético debe permitirte comer de forma sana y equilibrada, con todos los nutrientes necesarios y sin pasar hambre ni sufrimientos.
- Come cinco veces al día: Evita las dietas disociadas, no son saludables. Tu dieta debe contener un buen desayuno, una comida correcta y una cena ligera, más un tentempié matinal y una merienda suave.
- Contra lo que se cree, repartir los alimentos en cinco comidas diarias es mejor que saltarse comida y cena. Cuando no se come, el metabolismo basal se inhibe y quema pocas calorías, con lo que se consigue el efecto contrario: en vez de adelgazar, uno se estanca o incluso engorda.
- Hazte fan de la Dieta mediterránea: La dieta idónea debe contener alimentos naturales y poco sofisticados, cocinados sin grasas animales. No es casual el éxito de la dieta mediterránea: legumbres, arroz y pasta, vegetales y hortalizas, aceite de oliva, mucho pescado, poquísima carne, y abundante fruta.
Lo que se pretende con estos consejos es mejorar tus hábitos alimenticios que favorezcan tu calidad de vida

